Más baloncesto

mas baloncesto

campo basket
jugadores

Ettore Messina

"Me inquieta que se hable del Madrid de Messina"

Ettore Messina (Catania, 1959) es el cerebro encargado de reflotar la sección de baloncesto del Real Madrid. Parece el idóneo, ya que ha ganado cuatro Euroligas.

T. Guasch

Vive usted en el centro de Madrid, nada de urbanizaciones exclusivas. ¿Por qué?

También viví en el centro de Moscú y en Bolonia. A mi mujer y a mí nos gusta pasear, ver gente, tomarnos un café, ir al mercado Tengo la ventaja de que la gente no me reconoce, no soy un futbolista famoso. Mi hermana vivió aquí durante once años, conocía la ciudad y me gusta profundizar en ella.

¿Con qué se queda?

Con el Prado, que es mi museo favorito, y con mis carreras por el Retiro. Correr me ayuda a limpiar la cabeza y luchar contra los kilos de más.

¿Cómo ha encontrado al madridismo que tanto le adora?

La gente que tengo a mi alrededor me parece exigente y con una característica común: está lista para ir del entusiasmo a la depresión en muy poco tiempo. En lo deportivo me recuerda a Bolonia: ganábamos tres partidos y ya éramos campeones y perdíamos otros tres y éramos un desastre. Lo más complicado de conseguir en el deporte y en la vida es el equilibrio. Si no lo consigues vas a sufrir.

¿Usted cómo se define?

Soy pesimista por naturaleza. Me siento mal en los momentos buenos y bien en los malos. Cuando todo va bien me pongo a pensar que algo malo pasará.

Es economista y la Universidad de Bolonia lo invistió Doctor Honoris Causa. ¿Eso es más que ganar cuatro Euroligas?

Me hizo una gran ilusión, pero es distinto a ganar esos títulos; en realidad, lo que más me ha satisfecho en el baloncesto es que la Euroliga me incluyera entre los diez entrenadores que más han contribuido. Fue un honor figurar junto a Ferrándiz, Sainz, Nikolic u Obradovic; gente tan capaz.

¿Qué entrenador influyó más en usted?

Sandro Gamba, Cesare Rubini, Dan Peterson, del que fui ayudante, el profesor Nikolic, referencia de la escuela yugoslava y de Italia. Ferrándiz es una persona muy especial; le recuerdo en sus batallas con la Ignis, unas veces las ganaba y otras las perdía, pero siempre estaba allí.

Usted es siciliano. Eso imprime carácter y siempre presumió de su origen.

Sí, pese a que a mis cinco años, por el trabajo de mi padre, nos trasladamos a Venecia. Mis raíces me acompañan en muchas cosas. Me cuesta dar confianza a los demás, por ejemplo. Pero si la doy soy muy leal.

Jugó poco al baloncesto, ¿verdad?

Poco y bastante mal. Era un muy buen jugador en los entrenamientos y muy malo en los partidos porque me asustaba. Lo dejé con 17 años. Había empezado a ayudar con los niños y Giorgi, el entrenador en Venecia, me dijo que creía que me iba a ir mejor como entrenador. Y que me pagarían el curso si aceptaba su idea. Tuve suerte de dar con gente que apostó por mí; yo no lo hubiera hecho en su lugar. A los 29 años me eligieron entrenador jefe de la Virtus; a los 33 de la selección italiana

¿Sabe que en el Madrid dicen que es usted el tercer galáctico, junto a Kaká y Cristiano?

No, mire, me inquieta que se hable del Madrid de Messina; el equipo es de los jugadores, no del entrenador ni del presidente. El equipo es de ellos y, eso sí, lo deben cuidar como cuidan su casa: hacer la cama cada día, limpiarla, conservarla Y disfrutarla porque lo merece ese cuidado, esa dedicación. No me pesa, pero se puede pensar que si las cosas salen bien es porque el entrenador es muy bueno y no es así, el mérito es de ellos que habrán cumplido en todo.

Pero usted es el cerebro. Entre sus virtudes está que no se vende como un obseso del trabajo, me cuentan

Mire, el presidente de la Virtus le dijo un día a un entrenador que se quejaba porque entrenaba dos veces al día y perdía: "Si entrenas todo el día y pierdes, eres un mal entrenador; si entrenas por teléfono y ganas, eres uno bueno". Se me quedó en la cabeza La gente no va a ver una película porque es de Stanley Kubrick, sino porque sale Tom Cruise; si se juntan los dos, pues estupendo. Pero el gancho es Cruise. Un entrenador es como un director de cine: ayuda a los actores a desarrollar su talento, a aceptar su rol.

El Barcelona es el favorito, pero este Madrid sí ha demostrado que va a competir de verdad. ¿Me aprueba la reflexión?

Del todo. Ellos son el campeón y un equipo Final Four: nuestro primer objetivo es competir. Eso significa que lo pienses tú y el adversario, que él esté convencido de que no te va a acabar ganando fácil.

El que fuera dueño del CSKA, el señor Mikhail Prokhorov, compró los Nets convirtiéndose en el primer no yanqui dueño de una franquicia NBA. Fue su presidente: ¿cómo es?

Un tío de 43 años que mide dos metros. Dicen que es un genio de los negocios, con un sexto sentido para comprar y vender y un experto en las relaciones interpersonales, lo que le permite conseguir que se trabaje muy bien a su lado. Por lo que le traté me sorprendió que cuando se le planteaba una situación, contestaba que había fichado a los que consideraba mejores para que tomaran las decisiones. No se inmiscuía en nada y pienso que le puede ir muy bien, va a ser una experiencia interesante también para los americanos.

Messina será, tarde o temprano, el primer entrenador no yanqui en la NBA.

Lo veo muy difícil, el sistema no está abierto a esa posibilidad. Necesitaría un tiempo de adaptación, estar uno o dos años de ayudante. Es muy difícil que apuesten por un entrenador jefe de entrada. Tampoco me vuelve loco, por cierto.

A usted le gusta mucho el fútbol. ¿Es del Milán, verdad?

A los siete años me paseaba con la camiseta de Gianni Rivera. No vi los partidos con el Madrid, por cierto.

Llegó y el club formó un equipo casi nuevo, a Pellegrini le pasó lo mismo. Salvando las distancias entre ambos deportes, ¿por qué cuesta más hacer un equipo en fútbol?

Por varias razones. Una está en la naturaleza de mi deporte: aquí todos hacen de todo, defienden, atacan, meten puntos En el fútbol no es así; el atacante es más importante que el defensor, al menos de puertas a fuera, hay más especialistas. La plantilla es más larga, luego hay más personalidades, más caracteres. Luego está el asunto del empate: en baloncesto juegas a ganar o a perder. En fútbol, no. Con ocasión del Milán-Madrid, un comentarista italiano dijo que al Milán le benefició que el Madrid quiso atacar con el 1-1. Quiso decir con ello que el Madrid no fue inteligente al buscar la victoria y sí lo habría sido apostando por el empate, fíjese Todo eso complica el trabajo del entrenador, por no hablar de la presión: es unas diez veces superior a la nuestra.

¿Cómo ve al Madrid de fútbol?

Como un equipo que tiene talento y está intentando tener equilibrio. Y que sufre una presión tremenda.

¿Y a su Madrid, qué le falta?

Reyes y Van den Spiegel.

¿Y además?

Un equipo gana tras superar los malos momentos: ninguno empieza y acaba ganando. Panathinaikos hizo el triplete el año pasado pero hasta enero o febrero no jugó bien. Cambió de actitud tras un partido en Málaga, a partir de ahí sí jugó como un equipo. Encontraríamos varios ejemplos: España, los Lakers Los equipos que ganan son los que superan los malos momentos.

Un mensaje para la gente.

Debe ser exigente en una cosa: en que juguemos siempre duro, a tope. Debe perdonarnos si jugamos mal, eso puede pasar. Pero debe pedirnos siempre que juguemos a tope.

Con usted mediante lo van a hacer.