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Liga Endesa | Real Madrid 64 - Unicaja 51

El Madrid vence sin sudar en un partido aburrido

Los de Laso fueron superiores en un mal encuentro. Begic fue el mejor del partido con 14 puntos, 7 rebotes y 4 tapones. Unicaja queda fuera de la zona de playoff.

Rubén Jiménez

El tópico de "victoria por inercia" nunca fue tan válido como en el encuentro de esta tarde. El Real Madrid no jugó bien, simplemente fue mejor que un mal Unicaja, que deberá mejorar (mucho) el juego mostrado en la capital si quiere obtener una de las ocho plazas que dan acceso a la lucha por el título. Los de Laso se dejaron llevar por el partido, empujados cuesta abajo por el motor de Begic (14 puntos, 7 rebotes y 4 tapones para 25 de valoración). El partido fue malo, aburrido, con poco acierto... el calificativo que se quiera utilizar será mejor que el partido en sí. Dos cuartos con igualdad, rota en los albores del tercer cuarto, cuando Unicaja estiró demasiado una goma que nunca recuperó su forma de esa excesiva elasticidad y un final de partido plácido para los blancos, que suman sin esfuerzo una nueva victoria en casa.

Luis Casimiro había pedido a los suyos mayor intensidad defensiva para afrontar la visita al mejor ataque de la Liga. Pero debió ser que el equipo verde no supo interpretar el mensaje, porque el dominador absoluto bajo el aro visitante fue el Real Madrid. Más concretamente fue Mirza Begic, que anotaba, intimidaba y secuestraba todo balón suelto que volase por la pista. Al término del primer cuarto, los de Pablo Laso habían capturado 8 rebotes ofensivos. Si bien el Madrid empezó el partido más intenso (4 puntos de Sergio Rodríguez para empezar el partido), le lastraba un punto nervioso que impedía abrir brecha en el marcador. Zoric y Freeland encontraron su juego y descubrieron el aire cuando entró la segunda unidad del Madrid a pista. Una torrija (aprovechando la época) del equipo blanco al inicio del segundo cuarto permitió a Unicaja ponerse por delante en el marcador, de la mano de un Berni que servía de bombona de oxígeno para sus compañeros.

Pero era el día de Begic. Tapones, rebotes y grandes movimientos en ataque que provocaron la reacción blanca, haciendo gigante al bosnio que, en consecuencia directa por la irremediable comparación, empequeñecía a su compañero Tomic, que se mostraba tímido y blando cuando pisaba el parqué. Pero el pívot no encabezó él solo la reacción, se ayudó de un elemento llamado Singler. Un norteamericano que vive en una locura transitoria permanente (aunque suene contradictorio) cuando juega al baloncesto. 7 puntos consecutivos del extremadamente blanco blanco al final del segundo cuarto permitieron a los de Laso irse con ventaja al descanso (30-26). Y fue en el vestuario cuando el técnico madridista debió decirles a los suyos que con lo mínimo (9/27 en tiros de 2 y 2/9 más allá de los 6,75) no daba para ganar, porque salieron a resolver el partido a las primeras de cambio en el tercer cuarto. Y así lo hicieron. Ampliaron el parcial hasta llegar a un 40-26 con el que se tranquilizó la parroquia blanca y con el que desesperó Luis Casimiro, que veía escapar el partido sin remedio.

Singler, siempre con el cable suelto, hacía contacto esta vez y seguía conduciendo a su equipo. Amén de los dos triples de un Velickovic que celebra cada canasta con una bocanada de ese aire que tanta falta le hace. Pero el Madrid no estaba metido en el partido, estaba disperso, aburrido. Y eso se nota en un equipo cuando el banquillo empieza a actuar. Si está metido en el partido, sigue la misma dinámica. Si tiende a la distracción, ocurre lo de hoy, que los suplentes no aportan. Como dato, los primeros 43 puntos del Madrid los anotaron los jugadores del cinco inicial. Y en Unicaja nada. Lucha, para no despegarse del encuentro, pero mucho desacierto. Berni quería hacerse dueño de la situación y Devries intentaba soltar zarpazos que no eran más que simples arañazos en la cara de un Madrid que en ningún momento del último cuarto vio peligrar la victoria.

Al final, sin gota de sudor en la frente, el Real Madrid suma una nueva victoria en casa, la cual deberá refrendar en su próxima y peligrosa salida a la cancha del Baskonia, con el precedente de las dos derrotas en las dos últimas salidas. Unicaja, por su parte, cede su plaza de playoff y continúa en caída libre, asimilando el estilo de Casimiro para no transformar una mala temporada en un nefasto fin de año.