Las tablas
Patinazos del Barcelona y de los Lakers
Daimiel
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Impotencia frente a Spanoulis. El Barça cayó. Fue peor a los puntos, de principio a fin. El Olympiacos, con cuatro conceptos claros y bien desarrollados, no encontró antídoto en la extensa farmacia y en el variado laboratorio azulgrana. Un anotador creador como Spanoulis, jugando bloqueo y continuación, disfrutó de espacios para anotar y de opciones para asistir. Nunca midió bien el segundo defensor, nunca apareció el tercero.
Faltó el hilo correcto en la mercería. Con cinco pívots de gran nivel, el Barça no encontró tampoco la combinación para ajustar sobre Printezis, más alero que pívot, un espíritu libre de amplios ámbitos en la pista. Sólo Vázquez fue lo suficientemente rápido y agresivo a la hora de defender. Lorbek lento y Wallace siempre desubicado, Ndong y Perovic demasiado grandes. Cuando tienes tanto para elegir no se concibe un sustitutivo improvisado, tipo Ingles, Mickeal o Eidson como falso cuatro.
Lakers contra las cuerdas. La primera oportunidad para los nuevos Lakers y se tienen que ir a siete partidos contra Denver. Nunca ha dado este equipo la sensación de ser un producto acabado. La serie de Pau no alcanza el adjetivo de discreta. La evolución de los acontecimientos le ha dejado como el cuarto anotador del equipo. Su disposición generosa y la lucha de fuerzas a su alrededor le han disfrazado de complemento circunstancial. Parece haberle llegado ahora (y a Bynum) la primera crisis física de un año muy exigente. Mike Brown sólo conoció una estrella antes, LeBron, que era un robot, una máquina que no necesitaba descanso. Kobe descansó, pero Brown no actuó a tiempo para evitar que la energía de Gasol y Bynum quede en evidencia ante la de Faried y McGee.
