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REAL MADRID 85 - BARCELONA 59

El Barcelona se queda blanco ante el vendaval madridista

Carroll y Felipe Reyes lideraron al equipo de Pablo Laso, que propinó una brutal paliza al Barça y domina la final por 2-1. El Palacio fue una fiesta ante el recital blanco.

DAVID F. SANCHIDRIÁN

Hasta esta noche, los marcadores de los partidos de la final de la Liga Endesa no habían ido acordes con el juego de cada equipo. En el primero ganó el Barcelona cuando el Real Madrid mereció ganar. Justo lo contrario pasó el viernes en el Palau. Hoy el equipo blanco ganó con todas las de la ley. No hubo intercambios de golpes porque el tercer partido sólo tuvo un protagonista, el Real Madrid.

Los madrileños recibieron la final en casa con un baloncesto de libro desde el primer minuto. Las pruebas de la paliza madridista rebosan por todos los ángulos. De nuevo el fondo de armario del equipo de Laso resultó demoledor para su rival. Brillaron los esperados (los Carroll, Sergio Rodríguez, Llull...) y cumplieron más que de sobra los demás porque absolutamente todos los jugadores salieron del Palacio de los Deportes con puntos en su haber. Para más inri, cuatro madridistas acabaron con dobles dígitos en anotación (Reyes 15, Mirotic 12, Carroll 17 y Llull 12).

Encima en el Real Madrid aparecen nuevos invitados en cada partido. Felipe Reyes se juntó con Carroll (16) y Sergio Rodríguez (12) para terminar con 21 de valoración. Que el Real Madrid desplegó un basket total es un hecho, pero si buscamos el verdadero punto de apoyo del guión madridista lo podríamos encontrar en el buen aspecto que presenta en el terreno reboteador (48-23). Si al buen trabajo del equipo blanco le sumamos la fragilidad defensiva del Barcelona, de lo que ha presumido en liga regular, y el pobre porcentaje en tiros de 2 (35% frente al 68% del Madrid), el marcador del Palacio sorprende menos (85-59). De hecho sólo Wallace anotó más de diez puntos y Lorbeck, el que más promedia en la final, se ha quedado en los 9 puntos.

El asalto al título cambiaba de escenario. El Palacio de los Deportes acogía el tercer encuentro de los playoffs de la Liga Endesa después de que cada equipo se hubiera embolsado un triunfo cada uno. Dos triunfos marcados por la línea de triples. Con Marcelinho de héroe sobre la bocina en el primero y con Sergio de bombardero en el segundo, el tercero resultó de un laborioso trabajo de equipo.

Xavi Pascual varió su quinteto inicial respecto a los otros dos encuentros dando entrada a Juan Carlos Navarro. Pablo Laso es de los que no cambia nada que funciona y apostó de nuevo por Llull, Suárez, Singler, Tomic y Velickovic. Aunque el Barcelona comenzó con un triple de Mickeal, pronto se dieron de bruces con la cruda realidad durante esta final. Seguían atascándose desde lejos y tras el triple del estadounidense, el resto de intentos hicieron 'agua'. El Real Madrid no merodeó mucha esa zona, aunque Llull anotó a las primeras de cambio, porque el menorquín y Jaycee Carroll (12 puntos en el primer cuarto) saltaron al parqué con la escopeta cargada. En ese duelo de pistoleros apareció el alero Pete Mickeal con 7 puntos en el primer cuarto. Fueron unos primeros minutos de baloncesto vertiginoso. De velocidad y de alta puntuación (25-23).

El segundo parcial tomó un claro color blanco. Los de Laso seguían reinando en el rebote (25-9 al descanso) y además la entrada en cancha de Felipe Reyes y Sergio Rodríguez fue bien recibida por el equipo. El 'Chacho' bailaba plácidamente en el Palacio y Felipe Reyes le cogió de la mano (11 puntos y 3 rebotes) para juntos deleitar a la grada madridista. Así que el terreno anotador no se vio enturbiado como le pasó al Barça. Encestó a los 37 segundos del segundo cuarto y se quedó anclado en los 25 puntos más de cuatro minutos. El vendaval madridista zarandeó al Barcelona con un parcial de 16-1. Ni siquiera hubo cuerpo para saborear el tapón de Fran Vázquez, el que le convertía en el rey de los tapones junto a Fernando Romay (81). La Bomba Navarro intentó echarse el equipo a sus lomos en el tramo final del segundo cuarto con un triple, pero el rebote defensivo del Real Madrid (16-6) siguió siendo el elixir blanco hasta el descanso (46-32)

El Barcelona retornó a la cancha con el quinteto inicial de los anteriores partidos. Sin Navarro y con Marcelinho y Eidson. El estado de salud azulgrana no mejoró tras el descanso y la renta madridista se fue hasta los 29 puntos. Las cosas no marchaban como esperaban en el conjunto azulgrana y eso motivó la salida de tono de Pete Mickeal que llegó a agredir a Velickovic después de discutir con Suárez. Los colegiados saldaron la tangana con personal de Suárez, técnica de Suárez y Mickeal y antideportiva del estadounidense. Si alguno pensaba que este incidente podía sacar al Real Madrid del partido que sepa que estaba muy equivocado. Ni la entrada de Navarro amansó a la hambrienta bestia blanca. Un animal que ahora atacaba desde todas las línea, la de tres incluida. Carroll logró dos triples seguidos para convertir la herida en hemorragia (69-42 al final del tercer cuarto). Muestra de lo paupérrimos números azulgranas fueron los 19 puntos anotados en el segundo y tercer cuarto.

Al partido le sobró el último cuarto. Más bien le sobró al Barcelona porque el Real Madrid agotó el último cuarto con juego espectáculo, gustándose y haciendo guiños a la afición. A la fiesta no faltó Mirotic, un invitado VIP en estos ambientes festivos. Hasta Begic anotó y así todos se marcharon contentos porque no hubo ni un solo jugador blanco que se fuera del Palacio de los Deportes sin 'mojar'.

Y en el otro bando Wallace y Eidson intentaron maquillar a un pálido Barcelona. Una palidez preocupante que puede ser mortal en dos días si nadie lo remedia en Barcelona. O si el Real Madrid no baja el pistón.