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Jackson entrenará a Lakers al "95 por ciento" de posibilidades
Los Angeles Times adelanta que ambas partes se reunirán hoy domingo y que si los Lakers le ofrecerán el cargo a Phil Jackson, que tiene en su mano iniciar una tercera etapa en la franquicia.
As.com
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En plena histeria hollywoodiense, los Lakers despidieron a Mike Brown, que acababa de iniciar el segundo de sus cuatro años de contrato (18 millones de dólares) tras una victoria y 4 derrotas que seguían a ocho partidos sin ganar, y sin jugar apenas a nada, en la pretemporada. Una vez consumada la salida de un entrenador crucificada con la temporada todavía en paños menores, los rumores se multiplicaron y finalmente tomó cuerpo la opción que parecía a priori más descabellada: Phil Jackson. El 'Maestro Zen' y sus once anillos contempla desde su retiro, y sus 67 años, como su ex equipo convulsiona en la imposible tarea de encontrarle relevo. Como si fuera un deja-vu: en 2004 se fue en pleno drama Kobe-Shaquille y en 2005 regresó tras el fracaso de Rudy Tomjanovich. Ahora puede regresar después de sellar su marcha con una indecorosa derrota ante Dallas Mavericks en los playoffs 2011. De hecho Mike Bresnahan, de Los Angeles Times, habla de ya de "95 por ciento de posibilidades" de que Phil Jackson se haga cargo de la franquicia angelina, ahora tan a la deriva. Hoy domingo habrá reunión en California: si Jackson da el 'sí', el cargo es suyo. Ahora mismo la situación se ha simplificado hasta ese punto.
Jackson parecía haber dicho adiós para siempre, o casi, a la mística NBA. Ni siquiera los cantos de sirena de Nueva York, donde fue campeón como jugador, parecieron motivarle. Sin embargo fuentes cercanas a él aseguran ahora que nunca se ha distanciado de la gran liga, que valora seriamente volver a entrenar y que desde luego está sumamente intrigado por coger las riendas de la actual plantilla de Lakers, descarriada pero llena de talento. Un último y enorme reto para un entrenador que, hay que recordarlo, tiene serios problemas físicos que le limitan a la hora de vivir el trepidante ritmo de viajes y partidos del calendario NBA y que ya pareció perder una vez, no hace ni dos años, la motivación necesaria para sacar el máximo de un grupo de jugadores, desde luego y hasta entonces el gran triunfo de su inagotable chistera.
El camino de regreso ya ha empezado a recorrerse. Ni los Lakers han dado portazo al rumor ni el entorno de Jackson ha hecho otra cosa que flirtear con la posible reconciliación. Hasta tal punto que se ha depurado a Jerry Sloan, Nate McMillan, Dunleavy o un Brian Shaw cuyo tren pasó hace poco más de doce meses. El entrenador de los Lakers será, si no hay volantazo inesperado, Phil Jackson o en todo caso Mike D'Antoni. A favor de este último, cuyas acciones están muy a la baja, su estilo ofensivo y espectacular y su buena relación con los olímpicos Kobe y Howard y, por supuesto, con un Steve Nash con el que mereció (y rozó) el anillo en Phoenix Suns. En contra, las dudas sobre su capacidad para hacer un bloque ganador además de bonito y para cohesionar una defensa ahora mismo inexistente. Eso, una inoportuna operación de rodilla que le impediría tomar las riendas de la nave de forma inmediata y, por supuesto, la alargada sombra de Phil Jackson.
Para que Jackson pueda regresar, los Lakers tienen que resolver un sudoku con pinta de culebrón. Su pareja sentimental es Jeanie Buss, hija del dueño Jerry y hermana del 'hijísimo' Jim, actual jefe con su padre casi retirado y responsable de que la salida de Jackson fuera traumática: aplicó una política de tierra quemada, prescindió del equipo de trabajo hasta purgar todos los recuedos de la era Jackson y cortó la sucesión natural, un Brian Shaw que era el favorito del entrenador saliente y hasta de Kobe Bryant. Phil Jackson no sólo pedirá dinero, mucho, y flexibilidad para adaptar su precario físico al ritmo NBA. También pedirá que Jim Buss recorte sus poderes y se los trasfiera a él, con el General Manager Kupchak a un lado. Buss hijo, que acaba de ver como fracasaba su apuesta personal por Mike Brown, quiere dar al público lo que pide pero no quiere abrir las puertas a un regreso casi omnipotente del que acabó siendo casi su enemigo. Ahí está ahora la clave mientras el Staples cantaba "queremos a Phil" (We want Phil) durante la segunda victoria del equipo en la temporada y antes de que Kobe Bryant o Pau Gasol sugirieran que no había mejor opción que el guiño al pasado. Howard, que acaba contrato en verano, también quiere trabajar con el tipo que hizo mejores, y eternos, a Michael Jordan, Shaquille o Kobe Bryant. Y tenerle contento garantiza su renovación y la continuidad del polvo de estrellas en L.A. con el retiro de Kobe en perspectiva. Todas las piezas del puzzle parecen ir encajando en un guiño a Phil Jackson, ese tipo de genética tan especial y a cuyo antojo parecen inclinarse, una vez más, los acontecimientos. ¿Era Zen 3.0? No es fácil pero no ha duda de que lo que hasta hace horas no era más que un delirio se ha convertido en una opción muy real.
