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Baloncesto | El reportaje

Kaiche: una torre de 2,29 persigue una oportunidad

En 2005 un joven argelino llamado Saad Kaiche, que medía 2,29 metros, participó en un campus de la NBA que se celebró en Johannesburgo. Anicet Lavodrama, entonces ojeador del Breogán, se fijó en él y lo llevó a Lugo en 2007. No cuajó y cinco años después sobrevive en Barcelona.

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DIFERENCIA. Los 2,29 metros de Saad Kaiche frente al 1,85 del redactor de AS. Sobran las palabras.

Saad Kaiche llegó a Lugo en el verano de 2007 con sus 2,29 a cuestas. Lo hizo con sólo una bolsa de mano porque no sabía si en España iba a tener la oportunidad de jugar al baloncesto. "Recuerdo que me hicieron pruebas y firmé un contrato. Como el primer año no podía jugar con el Breogán me pasaron al Estudiantes de Lugo de la EBA y estuve allí dos temporadas. Además, entrenaba con el primer equipo, con Paco García como entrenador. Él se portó muy bien conmigo". El técnico del Breogán llamó al pívot Roberto Dueñas (2,20 m) para ver si podía enviarle algo de ropa. El gigante azulgrana le mandó 20 kilos. El único problema fue el calzado. Dueñas tenía un 54 y él un 58. Fue su compañero en el Breogán Devin Davis, quien le consiguió zapatillas de su tamaño a través de un amigo que jugaba en la NBA.

Dos años después Paco García se marchó del Breogán y el gigante africano también. "Me llamó la selección de Argelia. Volví a mi país y después estuve en Francia cinco meses, pero decidí regresar a España", continúa Saad, que reconoce que aunque tenga permiso de residencia en España "ahora no hay trabajo" por lo que vive con un amigo. "Yo sólo quiero trabajar para poder ir al gimnasio, tener un equipo para entrenarme, poder comprarme ropa... Estoy seguro de que si entreno, el año que viene podré jugar al baloncesto".

Pepe Sillero, exalero del Joventut, entrenador y apasionado de este deporte, fue quien lo descubrió en Barcelona. "Yo iba caminando por la calle y vi a una persona muy alta. En ese momento no le di importancia. Me giré y me lo encontré en un semáforo. Me acerqué a él y le pregunté si jugaba al baloncesto. Me respondió: 'Tengo problemas, no cené anoche'. Por eso le llevé a un bar para que comiera algo y le dije que le ayudaría".

El gigante argelino le contó que había jugado en Galicia, que ahora no tenía equipo y que tampoco podía pagarse ningún gimnasio porque le pedían 30 o 40 euros para usar las instalaciones. Por eso la inactividad le ha pasado factura. "He perdido mucho en el tema físico. Antes entrenaba seis horas al día y ahora, con Pepe Sillero, una o dos". Lo hacen en el Pabellón de la Estació del Nord y si Paco García le ayudó mucho en Lugo, ahora Sillero lo está haciendo en Barcelona.

"Me fui al Barça y hablé con Joan Creus que me dio seis chándals de la talla de Roberto Dueñas. Ahora hablaré con Roberto por si le puede dar algo más. Saad no tiene nada; sólo ilusión y se merece que alguien le ayude. Creo que podrá volver a jugar", dice Sillero y Kaiche le da la razón: "Tengo 27 años y si puedo trabajar, llegaré a un buen nivel. Pero, sobre todo, hay una cosa que me gustaría: conocer a Roberto Dueñas porque él me ha dado su ropa, y ya es la segunda vez". Otro ángel de la guarda para un gigante que persigue su oportunidad.