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euroliga | real madrid 91 - union olimpija 60

Espectáculo con premio

El Real Madrid cierra la primera fase con paseo ante un Olimpija que apenas compitió. Los de Laso, en su salsa, terminan primeros de grupo y tendrá un Top-16 que les permite soñar.

Cuando el Real Madrid jugó ya había jugado. Lo sabía un Palacio más frío de lo habitual y lo sabía un partido que nació con un después confirmado tufo a trámite. El partido del Real Madrid lo ganó Khimki a Panathinaikos, ese sí un duelo tremendo y resuelto in extremis. Esa victoria, y la innegociable del Real Madrid ante Union Olimpija, arreglaron lo de Cantú y permiten al equipo de Laso cerrar la primera fase como líder de grupo. Que es, luego lo veremos, mucho más que una cuestión de cosmética.

Union Olimpija, cenicienta de un grupo de alto voltaje, llegó al Palacio sin nada en juego y no hizo nada porque diera otra sensación. No es un equipo de ardor guerrero y no quiso cambiar su naturaleza en un día en el que nada le movía a ello. Tiene talento joven por fuera (Blazic, Prepelic: oíremos hablar de ellos) y un buen pívot como Baynes. Y tuvo muy poco interés por un partido ideal para el Real Madrid: sin cerrojos, sin excesos de concentración, sin compresiones tácticas. Olimpija aguantó menos de siete minutos (13-10). Después, adiós. Ventajas en escalada geométrica (22-12, 40-21, 66-35 y techo en el minuto 37: 87-50) y fases de showtime blanco para alegrar la vista. Llull al galope, feliz culminando alley-oops. Carroll ametrallando, Rudy con la espalda en reposo, Draper sudando la gota gorda y Hernangómez pisando pista. Un disfrute en el que sólo desentonó Hetsheimeier, que jugó siete minutos, anotó cuatro puntos y cometió cinco faltas personales.

El Real Madrid aprovechó el capote del Khimki y cierra la primera fase con nota: líder de un grupo difícil, sobresaliente en el Palacio (5-0) y más discreto (2-3) a domicilio, una lección que tendrá que llevar bien aprendida al Top-16, donde hay que golpear fuera: lo hará el equipo que arrasó Estambul, desde luego se quedará muy corto el de Atenas o Cantú. El liderato significa además que el Real Madrid va al Grupo E, cuya composición se perfila más asequible que la del F, al que llega como líder de grupo el Barcelona. No habrá Clásicos y al Real Madrid le queda Unicaja, CSKA (es decir, Messina), quizá Plaza (Zalgiris... u Olympiacos) y Efes como rivales más complicados con unos flecos (Alba Berlín, Brose Baskets) más asequibles que los del otro grupo, donde llegarán como cuartos Fenerbahçe y, si gana en casa a Cedevita, Caja Laboral. Palabras mayores.

El Real Madrid, en fin, ha demostrado madurez y jerarquía en la primera fase y ha dado, mucha cal y poca arena, los pasos necesarios para llegar al decisivo Top 16 en el lote de aspirantes a estar en la Final Four. Ahora llega la hora de la verdad, una extenuante segunda fase de catorce partidos plagados de trampas. Se acerca el trance decisivo y el Real Madrid esta ahí y está, o eso parece, preparado para romper la barrera en la que encalló la pasada temporada.