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Euroliga | Faltan centímetros

Euroliga: sólo el CSKA se salva del éxodo de pívots a la NBA

Desde que un Arvydas Sabonis al filo de los 40 años recibiese el premio en 2004, ningún pívot ha ganado el MVP de la Euroliga. No es casual. La NBA siempre está a la caza.

Díaz-Guerra / Albarrán

El Real Madrid, flamante desde los bases a los ala-pívots, genera dudas por sus cincos puros. Begic y Hettshei­meir no están al nivel del resto de la plantilla, pero cuando Laso mira a su alrededor, al resto de aspirantes a la Euroliga, sabe que su enfermedad es parte de una pandemia: no quedan pívots dominantes en Europa, con la NBA seduciendo a cualquier joven alto y coordinado que despunta. Excepto en el CSKA de Krstic, mandan los cuatros de clase y buen tiro, de Mirotic a Lorbek, pero en la zona falta talento. Mucho.

Barcelona. Escepticismo. Cambió el perfil, de los defensivos Vázquez y Ndong a los ofensivos Tomic y Jawai, y ha perdido personalidad. Como en el Madrid, el croata hace números, pero es blando. El australiano, decepcionante.

Real Madrid. Anodino. Los minutos les delatan: Begic promedia trece y Hettsheimeir, seis. Al final juega Slaughter (2,04 raspados) que al menos defiende. En ataque, poca cosa. Espera que Hetts mejore según coja la forma.

CSKA Moscú. Dominante. Krstic (2,12 y 29 años) volvió a Europa en 2011 tras siete años notables en la NBA. Ha recuperado el nivel previo a sus lesiones y no extrañaría que volviese a América. Mejor pívot de la pasada Euroliga y va rumbo de repetir (17,5 de valoración). Kaun y Erceg, lujosos complementos.

Fenerbahçe. Fiasco. Su decepcionante torneo se vincula en gran parte al fracaso de sus dos fichajes interiores de relumbrón: David Andersen y Mike Batiste, ambos una sombra de lo que fueron. Savas y Peker, puro relleno.

Efes Estambul. Notable. Pese a sus limitaciones ofensivas, Erden ha respondido en su regreso de la NBA. Rebotea bien en ataque y fuerza faltas, pero no domina partidos. Barac no ha vuelto al nivel de su último año en Vitoria.

Panathinaikos. Caótico. Su fichaje estrella, Hilton Armstrong, fracasó y le echaron; Schortsanitis es un fenómeno de escaso aguante (por eso sigue en Europa) y, así, el jueves fueron titulares dos ala-pívots no muy grandes llegados de la ACB: Gist y Lasme.

Olympiacos. Precedente. El vigente campeón demostró que no es necesario un gran pívot para ganar el torneo y no ha cambiado el perfil. Su mejor interior, Hines, es un ala-pívot de 1,96. Acaba de fichar a Shermadini (2,16) para complementar a Antic y Mavroeidis. Clase media.

Monte. Siena. Opaco. Se fueron McCalebb y Pianigiani, pero el Siena resiste gracias al show de Bobby Brown, su eléctrico base. Con la anotación fuera de sus reponsabilidades, dos pívots expertos como Ress y Eze cumplen sin alardes, pero son jugadores de clase media-baja.

Zalgiris. Disciplinado. Los veteranos Lavrinovic se han adaptado bien al organizado estilo de Plaza, pero físicamente no son los de antes y, cada vez que pueden, se van al triple. El ala-pívot Jankunas rebotea más que ambos. Javtokas sigue lesionado y Foote es pura intendencia.

Khimki Moscú. Secundario. Una de las sensaciones del torneo; es otro equipo que brilla en el perímetro (Fridzon y Planinic) y es discreto dentro. Paul Davis es sobresaliente en ataque e insuficiente en defensa. Kresimir Loncar y Augustine son cumplidores, pero no marcan diferencias.

Caja Laboral. Intrigante. Uno de los juegos interiores con más potencial. A Lampe, MVP de diciembre, le gusta salir al triple, pero tiene músculo, centímetros y movimientos para hacer daño dentro. Pleiss (2,13) es una eterna promesa, pero ha dado síntomas recientes de mejoría.