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Liga Endesa | Joan Plaza

"La afición del Real Madrid me respeta porque lo di todo"

Joan Plaza vuelve a España como técnico del Zalgiris para medirse en Euroliga al Madrid, equipo al que entrenó durante tres campañas y con el que ganó Liga y ULEB en la 2006-07.

Nacho Albarrán

¿Cómo está siendo su vida en Kaunas? Vaya cambio con respecto a Sevilla...

 Estoy a 3.000 kilómetros de España pero la realidad social y culturalmente es mucho más lejana. La meteorología gobierna la vida. El sol se va enseguida, hay muy pocas horas de claridad. A las cinco de la tarde ya es noche cerrada. Por eso la gente no para casi ni para comer. Estar encerrado en casa desde tan pronto a los del sur de Europa se nos hace raro. Hace mucho frío, la semana pasada estuvimos a -17 grados y eso te condiciona todo.

¿Cómo es la gente de allí?

Muy parcos. Son más secos y rígidos en todo. Las bromas, los silencios, las caídas de ojos... todo es muy distinto. Pero yo lo intento. Si coincides con alguien en un ascensor ni te mira. Espero que pueda cultivar alguna amistad, pero cuesta llegar a su corazoncito.

¿Y la relación con sus ayudantes del Zalgiris?

Somos todos más o menos nuevos. Yo solicité traer un ayudante pero no pudo ser. Estoy intentando instaurar mi forma de entender el baloncesto. En la escuela lituana prima el ‘todo vale por ganar’ y hay gente con poca experiencia.

¿Cómo se vive el básket?

Es el único deporte colectivo de un cierto nivel y es su bandera. Nadie conoce Lituania por otra cosa que no sea el Zalgiris Kaunas. Los jugadores son auténticos ídolos y somos el equipo con más afluencia de espectadores de la Euroliga. En unos años creo que el país explotará mejor otros recursos, como el turismo rural.

El Zalgiris juega en cuatro competiciones, ¿cómo se maneja un calendario tan duro?

Está siendo difícil, aunque nos eximen de algunas cosas. En la Liga lituana jugamos siempre fuera de casa, salvo contra el Lietuvos Rytas. Tenemos tres partidos por semana con desplazamientos duros. En la VTB (Liga unificada de los países del Este) las distancias son enormes y no tenemos vuelos chárter. Yo nunca había estado tan al Este de Europa, en la Mongolia siberiana, más allá de la India. Pero no es excusa, esto lo sabíamos antes de empezar.

La temporada está siendo magnífica (sólo cuatro derrotas) tras unos años con muchos cambios...

He intentado que el presidente del club (Vladimiras Romanovas) entienda que la estabilidad es lo que hará que el equipo crezca, no los constantes cambios de entrenadores y jugadores. De la plantilla de hace dos años sólo quedan tres. Es un hombre de negocios, que al parecer en el pasado llegó a determinar los minutos de juego y las rotaciones. Ahora está más tranquilo y no lo hace. Los jugadores han creído en la línea que les he marcado, se han roto registros históricos y la gente está entusiasmada.

¿Está contento con la plantilla que tiene?

El club quería reunir a muchos lituanos por malas experiencias que tuvieron con extranjeros, pero traer a gente como Kleiza, Siebutis y Jasikevicius era difícil. El presidente, que tiene un partido político, tuvo el gesto de juntar a los Lavrinovic y trajo a Kaukenas. Javtokas me dijeron que estaría un mes de baja, va para seis y ni se ha entrenado aún. Para suplirle trajeron a Foote, que había sido despedido del Melilla. Klimavicius estará fuera hasta el verano... pero bueno, buscábamos la recuperación de la autoestima y eso se ha conseguido. Estamos compitiendo siempre.

Y ahora toca el Madrid. ¿Cómo ve a su exequipo?

La mayor parte de los entrenadores del Top-16 de la Euroliga pensamos que Madrid, CSKA y Barça, si recupera el tono, son los principales favoritos para entrar en la Final Four. Darjus Lavrinovic no va a jugar seguro, porque tiene un problema grave en la columna vertebral. Con lo que tenemos, iremos a competir como siempre esperando que ellos no estén tan acertados, que no puedan hacer ese juego tan directo y tan rápido que practican habitualmente. Queremos salir de ahí siendo mejores, no necesariamente ganadores.

¿Le gusta el estilo de Laso?

A todo el mundo le gusta el juego plástico, rápido y ágil. Yo crecí en la escuela badalonesa, donde el contraataque era la norma. Pero hay que defender para ganar campeonatos y hay que adaptarse a lo que se tiene. El Madrid está recogiendo los frutos de muchos años, incluida la etapa de Messina. Es un equipo ameno, agradable a la vista, y si mantiene su buena línea puede ganarlo todo.

¿Cree que Rudy, al que usted conoce bien de su etapa en el Joventut, va a marcar diferencias?

Ahora es importante y dentro de poco va a ser determinante y desequilibrante en España y en Europa. La experiencia que ha ido adquiriendo se va a notar. Ha ganado en madurez y con casi total seguridad va a ser el relevo natural de Juan Carlos Navarro.

Incluso yendo tan bien las cosas en el Madrid, muchos aficionados siguen recordándole a usted con mucho cariño y a algunos les gustaría que volviera algún día. ¿Que le dice esto?

Me halaga y creo que es porque tanto el equipo como yo fuimos honestos durante los tres años que estuve allí. Teníamos menos presupuesto y sacamos el máximo partido a lo que había. Metimos 15.000 personas en Vistalegre muchos días. Mi vínculo con el Madrid es tan fuerte que creo que el público siempre me respetará, porque lo di todo, me entregué por ese club y cuando me fui dije que trabajaría para tener una oportunidad. En el Cajasol también viví situaciones únicas, cosas bonitas que la gente no olvida. Eso es lo que intento hacer siempre en los equipos a los que entreno.

¿Qué le gustaría hacer la próxima temporada?

Yo no me fui a Lituania de forma casual, lo hice para seguir con mi formación, desde las categorías de base hasta el profesionalismo. Ningún entrenador europeo ha sido lo suficientemente grande trabajando sólo en su país. Es parte de un proceso, no sé si durará un año o tres. Me gustaría seguir en un equipo de Euroliga, si es en España, mejor. Dependerá del mercado. Me apetecía sentir lo que sienten los jugadores americanos o los balcánicos en España, estar al otro lado de la trinchera.

Sonó como seleccionador de España. ¿Llegó a ilusionarse con esa posibilidad?

Creo que cualquier entrenador español querría ser seleccionador nacional. Eso no quiere decir que yo haya especulado con la posibilidad de serlo. Ahora le toca a Orenga y lo único que va a apercibir de mi parte es respeto y ayuda para que su trabajo vaya bien. Tiene una generación a su disposición inigualable, pero habrá que ir buscando un relevo que permita competir a España a gran nivel. A Orenga hay que apoyarle al máximo y el tiempo ya dirá si yo merezco esa oportunidad como muchos otros entrenadores: Luis Casimiro, Pedro Martínez… Si me llega a mí será muy bonito.