Euroliga

euroliga

campo basket
jugadores

Euroliga | PANATHINAIKOS 54 - REAL MADRID 58

Triunfo grande en territorio hostil

El Madrid pecó de falta de concentración en la primera parte, pero el Panathinaikos se desmoronó al final y chocó con la gran defensa de los jugadores de Pablo Laso.

Ricardo González
Triunfo grande en territorio hostil Ampliar
Dontaye Draper entra a canasta durante el partido de Euroliga contra el Panathinaikos. | Panagiotis Moschandreou

Contaba el otro día Mirotic­ que los aficionados se le acercan en la calle para decirle que lo van a ganar todo. “¡Pero si aún no hemos hecho nada!”, piensa. Es cierto, pero los triunfos se fraguan en batallas como la de ayer, contracorriente, con el agua helada, sin traje de neopreno ni barco de apoyo. Brazada a brazada ante un rival que se hundió en el tramo vital, que estuvo casi siete minutos sin anotar (parcial de 0-12, del 54-46 al 54-58 final), ahogado por el Real Madrid. Pero que es un buen equipo, no lo duden.

Al principio de temporada se hablaba de que el dinero de Rusia y de Turquía desbancaría a la Liga Endesa del trono de mejor campeonato europeo. También de que el Panathinaikos, descapitalizado parcialmente y sin Obradovic, caería en depresión. Pero lo que se cimienta durante años, no suele derrumbarse de un mes para otro, incluso en pleno temporal de crisis. Y el gigante griego continúa ahí, en pie, luchando por volver a otra Final Four. Quizá no lo consiga, vale; pero no era para descartarle de antemano. Tiene ese carácter competitivo, esa fuerza, esa afición y ese favor arbitral imprescindible para acercarse a la cima. Es un grande, se le respeta y cuenta con Diamantidis. El PAO sabe cómo dormir un partido, como intimidar y cómo percutir luego, en ataque estático, con Big Sofo dentro y con cuatro jugadores abiertos, o creando ventajas con Diamantidis, Roko Ukic...

El Madrid, además, se lo puso muy fácil en la primera parte, perdiendo balones por falta de concentración. Y no era el día, no lo era tras la derrota del CSKA. Porque para aspirar a la Euroliga hay que exhibir colmillo retorcido, aprovechar los traspiés del enemigo, no arrugarse en escenarios que dan yuyu: un OAKA con 20.000 hinchas, por ejemplo. Y los de Laso no lo hicieron. Gigantes.

Se crecieron en la segunda parte, en un partido que no les calzaba, sin meter de tres (6 de 28), sin correr. Entonces, ¿qué?, se preguntarán. Golpe en la mesa con sacrificio, con el plan B, que sí parece tenerlo con una mayor aportación de sus pívots, con Begic (3 tapones) y Hettsheimeir sumando, con Reyes pletórico (30 puntos del trío), con mucha defensa. Con Draper protagonista, combatiendo frente a Diamantidis. A cada pieza le llega su momento en este equipo y lo saben, son pacientes, buena química.

Mucho Madrid en el peor escenario, cuando peor pintaba, cuando la soga marcaba el cuello. Líder de Europa.