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Laso-Pascual: dos estilos opuestos que conducen al éxito

El del Real Madrid, con su modelo de ataque a la carrera, y el azulgrana, que prefiere un baloncesto más defensivo, se han ganado elogios y títulos en España y Europa.

Yaiza Acosta

Madrid

Laso-Pascual: dos estilos opuestos que conducen al éxito Ampliar
Los entrenadores Xavi Pascual y Pablo Laso en una imagen de archivo. | Rodolfo Molina

Pablo Laso y Xavi Pascual son los entrenadores de Real Madrid y Barcelona. Con ese background, la tradición deportiva popular dice que deben ser cuanto más diferentes, mejor. Pero sus caminos, a la vez que por un extremo se separan, por otro se entrecruzan. Los dos son “hombres de la casa”. Laso sabe lo que es lucir en el pecho el escudo del Real Madrid, lo hizo durante poco más de dos temporadas. Pascual se ha desarrollado como técnico en el Barcelona, donde lleva desde 2006. No son unos advenedizos, conocen los entresijos de su club. Quizá por eso saben manejarlo, cada uno a su manera. Esa visión es lo que les distancia diametralmente. Para el azulgrana, la llave del éxito es la fortaleza defensiva. El del Madrid apuesta por el zafarrancho en ataque. Diferentes formas de entender el baloncesto que les han vuelto a llevar al mismo punto: el éxito.

LLEGADA POR LA PUERTA DE ATRÁS

Cuando llegaron a sus clubes, tanto Laso como Pascual eran entrenadores sin medallas en la casaca. El vitoriano venía del Lagun Aro y el catalán, de ser el segundo de Dusko Ivanovic en el Barcelona. Nunca habían capitaneado un transatlántico y ahora se lo encontraban en medio de la tempestad. En 2008, Pascual heredó el Barça cuando el entonces presidente del club, Joan Laporta, destituyó a Ivanovic. Los malos resultados y sus inoportunas declaraciones —“con la plantilla que tengo no puedo hacerlo mejor”, dijo días antes el montenegrino— colocaron a Pascual a los mandos. En 2011, el Real Madrid acababa de cerrar el bienio Messina-Molin, un periodo convulso, vacío de títulos y de confianza. Laso llegó con la obligación de devolver al club la identidad perdida.

“Me caracterizo por tener unas ideas bastante claras (…). Tengo jugadores rápidos, polivalentes y hay que aprovecharlo y ser poco previsibles. Intento que mis equipos tengan su patrón de juego, pero que sean capaces de sorprender al rival”, contó en una entrevista al diario  El País el técnico vitoriano al poco de llegar a Madrid. Un año y medio después, ha cumplido su palabra. Ha implantado en el Real Madrid un estilo propio, eléctrico y espectacular. El más cercano al showtime que hay en Europa. Incluso el presidente de la Federación Española de Baloncesto, José Luis Sáez, lo ha elogiado: “El Real Madrid le está haciendo un enorme favor al basket español con su estilo de juego. Contagia y engancha. Hace aficionados”.

El baloncesto-espectáculo también da sus resultados en el parquet. Laso ha ganado una Copa del Rey y el Real Madrid lidera tanto su grupo de Euroliga como la Liga Endesa, donde solo ha salido derrotado del Palau Sant Jordi.

Xavi Pascual puede presumir de tener las vitrinas repletas de trofeos. No ha pasado un año en blanco desde que dirige al Barça —sin contar la temporada que compartió con Ivanovic—. En los cinco cursos que lleva como técnico ha levantado tres Ligas (08-09, 10-11 y 11-12), dos Copas del Rey (2010 y 2011) y una Euroliga (09-10).

Jugadores y rivales solo tienen buenas palabras para el catalán, el entrenador más joven en ganar la Euroliga (37 años). “Yo siempre ganaba al Barça y desde que llegó él pierdo casi siempre”, dijo en diciembre Ettore Messina, entrenador el CSKA de Moscú. “Desde que llegó, las cosas nos han ido muy bien. Tener buena comunicación con el entrenador es fundamental. La clave es la confianza”, contó Navarro. Pete Mickael también se subió al carro de los halagos: “Pascual es el mejor entrenador de Europa, es perfecto. Es el Pep Guardiola del baloncesto. Es especial”.

ESTILOS CONTRAPUESTOS

ATAQUE:  Xavi Pascual es un entrenador conservador. Prefiere marcadores bajos porque eso significa que su equipo domina en el apartado defensivo, a partir del cual construye el ataque. Este año se ha encontrado con problemas inesperados. Por un lado, la dependencia que tiene su equipo de los puntos de sus dos estrellas, Navarro y Erazem Lorbek. Por otro lado, el equipo se ha visto obligado a cambiar su sistema de juego porque sus dos nuevos pívots, Ante Tomic y Nathan Jawai, no son ni tan móviles ni tan intimidadores bajo el aro como N’Dong y Fran Vázquez, que ya no están en el Palau.

El Real Madrid es el mejor ataque de la Liga Endesa (89,2 puntos por partido). Su filosofía de correr para desarbolar la defensa del adversario y que a los rivales no les de tiempo a colocarse funciona. A eso se añade el mejor acierto de toda la ACB desde fuera del perímetro (41%), donde Carroll, Sergio Rodríguez, Llull, Mirotic y Rudy ejercen de cañoneros. “Pablo da mucha confianza a los tiradores, es el primero que dice que si hay un tiro claro a los tres segundos, pues hay que tirarlo porque luego quién te dice que vayas a tener otro”, cuenta Alberto Herreros, director deportivo del Real Madrid.

No todo son matrículas de honor en el ataque. Los de Laso han perdido potencial en el juego interior con la marcha de Tomic y Novika Velickovic. Slaughter y Hettsheimeir no son tan determinantes —aportan menos en rebotes y en puntos, sobre todo en comparación con el croata— y Begic no acaba de sobresalir.

DEFENSA: “Es un entrenador defensivo. Quiere tener el control del juego y ganar los partidos desde la defensa, y eso a mí particularmente me gusta. Nuestro entrenador tiene muchas tácticas, quizás más de cien sistemas”. Estas palabras de CJ Wallace son un buen resumen de la ideología de Pascual, un técnico que tiene medida cada faceta del juego. Hasta ahora, los azulgrana son la segunda mejor defensa del campeonato.

Sufrimos mucho cuando no dominamos el rebote y cuando no podemos correr”, dice Herreros. El Madrid utiliza la defensa como medio para conseguir un fin claro: el contragolpe. Los blancos son el séptimo equipo que menos puntos recibe en la ACB. Pero eso no significa que los de Laso no sepan cubrirse las espaldas. Al contrario, como se pudo comprobar en el partido contra el Panathinaikos en Atenas. El Madrid remontó un choque que parecía perdido gracias a la intensidad bajo su aro: los griegos solo pudieron anotar cinco puntos en el último cuarto. La defensa también gana partidos, pero el ataque total es el recurso acostumbrado.

BANQUILLO: Las rotaciones no son un problema para el Real Madrid: los blancos no bajan el ritmo cuando a su quinteto titular le toca descansar. La segunda unidad, encarnada por Sergio Rodríguez, Felipe Reyes y Carroll, no tiene nada que envidiar a los que salen de inicio.

El Barcelona cuenta con un quinteto titular espectacular. Cinco nombres que presagian un coladero de puntos a favor. Marcelinho Huertas, Navarro, Tomic, Lorbek y Pete Mickael. Los suplentes no son tan potentes. Quizá por inexperiencia o quizá por falta de ideas, el equipo se resiente con los cambios.

PERSONALIDAD

31 de mayo de 2012 en el Buesa Arena. Cuarto partido de las semifinales entre el Caja Laboral y el Real Madrid. Si los de Laso pierden, los vitorianos pasan a la final. Al comienzo del tercer cuarto el encuentro no pinta bien para los blancos. Pablo Laso recorre la zona técnica con pasos rápidos y violentos. No le gusta lo que ve en la cancha. “¡Mirza! ¡Vamos hostia, vamos!”, le grita a Begic. Sus ojos echan chispas. Pide tiempo muerto cuando el Madrid pierde de 11 puntos. “Es una cuestión de orgullo, de jugar en el Madrid o no. (…). ¡Eh! Nos vamos al vestuario y así no nos dan por el culo. ¿Me entendéis?”. El vitoriano acompaña cada palabra con gestos bruscos. Ya en la cancha, la charla parece haber dado resultado. El Madrid remonta (66-76).

Ya cuando era jugador todos sabíamos que iba a ser entrenador porque siempre estaba hablando de sistemas de juego y esas cosas. Piensa en baloncesto 24 horas al día”. Esa es la descripción que Herreros hace del que fuera su compañero en el Real Madrid y en la selección española en los años 90. Cree que es un hombre apasionado y que, cuando las cosas no le gustan, saca el carácter. “Al final es él el máximo responsable de la plantilla y tiene que poner las cosas en su sitio. Tiene esa vena de hombre duro, pero estamos todos encantados”.

Xavi Pascual guarda la calma en el banquillo, no levanta la voz ni hace malos gestos. Controla sus nervios hasta en los momentos más críticos. Ese carácter tranquilo, su naturalidad y su minuciosidad le bastan para ganarse el respeto de sus jugadores. “Es rapidísimo de reflejos, controla muy bien cualquier variante inesperada del juego”, dice de él Joan Creus, director deportivo del Barcelona y gran valedor del técnico. Sobre los puntos fuertes de Pascual, cuenta que el entrenador azulgrana “domina mucho la preparación de los partidos”. Pascual es ingeniero y plasma esa meticulosidad en la cancha. “Cada día suelo dedicar un tiempo a reflexionar sobre el estado de ánimo de mis jugadores y de mis ayudantes. Necesito conocer cómo se encuentran, cómo afrontarán la nueva jornada de trabajo. Me reconozco muy trabajador y me gusta tenerlo todos perfectamente programado”, dijo el técnico azulgrana a la revista Gigantes en 2009.

4 de noviembre de 2012. El Barcelona pierde de 10 en el Buesa Arena y Xavi Pascual pide tiempo muerto. Cuando los jugadores ya están a su alrededor da órdenes sin perder la calma. Su segundo, Agustí Julbe, traduce al inglés sus palabras mientras Pascual borra la pizarra despacio, meticulosamente. Hay un silencio. Y dice con tono suave: “Tranquilos. Perdemos un balón y parece que se acaba el mundo. Quedan cinco minutos para jugar”. Alienta a su equipo y luego sigue marcando la jugada. Mientras su ayudante traduce, limpia la parte superior de la pizarra con el dedo y elimina cualquier marca de rotulador que pudiera quedar. Sigue explicando la estrategia.