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Euroliga | REAL MADRID-ALBA BERLÍN

El Madrid reacciona a tiempo y saca dos triunfos al CSKA

Los blancos se durmieron tras el 34-23 y el Alba apuró sus opciones, pero Carroll apareció a tiempo. Buenos minutos de Hettsheimeir y buen final de partido de Reyes.

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Carroll entra a canasta ante Djodovic. | PEDRO ARMESTRE

A Laso le preguntaban antes del partido si de verdad el Alba Berlín podía poner en aprietos al Madrid. “Lo que no me gustaría es que fuéramos nosotros mismos los que nos metiéramos en problemas”, respondía. Ese discurso preventivo no caló. Por mucho que un entrenador intente mentalizar a su plantilla, hay cosas difíciles de inculcar. Por lógica sus jugadores pensarían que si nadie les ha ganado en el Palacio esta temporada, cómo iba a ser el Alba el primero. Y el Madrid, que dominaba por 34-23, se durmió en los laureles en el segundo cuarto, cediendo claramente en la batalla reboteadora (31 a 40 al final), permitiendo canastas sencillas, y se vio bloqueado en la reanudación, acosado por la ansiedad (Llull era el mejor ejemplo). Casi siete minutos en blanco, sin anotar, lo que lanzó al Alba (34-37).

Actitud profesional del equipo alemán por aquello de que anda más cerca de la eliminación que de la gesta cuando aún restan seis jornadas del Top-16. Y ese es el problema del nuevo formato, que deja una fase demasiado larga, que aún en su ecuador ya tiene a dos o tres equipos prácticamente sin opciones en cada grupo. Un diseño que te hace pasar de la tensión de Estambul, de ver cómo el Efes y el CSKA peleaban en una batalla tremenda (63-60 para los turcos), a un duelo en apariencia anodino, que resultó malo y sólo la relajación local permitió alargar la emoción.

El Madrid se atoró, pero en el fondo sabía que no perdería. Así lo percibía la afición, que esta temporada nunca falla (7.849 espectadores). Esa tensión, al menos, hizo que el triunfo blanco cotizara más y permitió ver la enésima aparición de Carroll para matar un partido. También nos dejó unos muy buenos minutos de Hettsheimeir, los mejores desde su llegada. El brasileño se marchó ovacionado al banquillo. Reboteó y se fajó ante un rival pelón y fajador.

Entre el segundo y tercer cuarto, el Madrid sumó sólo 28 puntos; en el último, se disparó hasta los 29. Con Sergio Rodríguez buscando a los pívots, a Reyes, a Mirotic, y con Llull aplicándose atrás, como el resto. En un suspiro se metió el duelo en el bolsillo (73-63) y, entonces, se subió de nuevo al alambre, por aquello del suspense, ya saben: 75-72 en el último minuto, pero no hubo accidente. Mantiene el liderato y aventaja ahora en dos triunfos al CSKA, tercero.