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El UCAM gana crédito pero Rojas acaba en el hospital

BILBAO 71 - MURCIA 82

El UCAM gana crédito pero Rojas acaba en el hospital

Victoria de principio a fin en Miribilla ante un enclenque Bilbao. El alero dominicano-estadounidense cayó desplomado tras un golpe con Mumbrú: traumatismo cervical

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El Murcia se llevó de calle un partido que devuelve al Bilbao al punto cero: cada vez que encadena un 4-0 y se le lesiona Tabu, se pierde en un juego vulgar, sin anclas ofensivas y se enfría su ilusión por el playoff, unas eliminatorias a las que se agarra precisamente el UCAM. Éste no había ganado nunca en Bizkaia, y ya que era la primera vez quiso hacerlo con champán y serpentinas. El partido acabó con enorme sobresalto, con un golpe que dejó K.O. a Rojas, por un impacto en la mandíbula de Mumbrú tras la pelea por un rebote, aunque muy poca gente lo advirtió. Pudo pillarle con el cuello relajado. Se le diagnosticó fuerte traumatismo cervical y abandonó el centro hospitalario a media tarde. Fue a visitarle su excompañero Bamforth. “Si ha sido intencionado espero que Álex se disculpe porque le ha podido hacer mucho daño”, indicó Katsikaris. "Ha sido fortuito totalmente, cosas del juego, ha ido al rebote y yo estaba bloqueando y ha caído. Espero que se recupere lo antes posible porque no es agradable que un jugador salga así. Me sabe muy mal e intentaré hablar con él cuando pueda. Todo el mundo sabe que yo juego duro y él, también. No ha habido en ningún momento mala intención. Ha ido por detrás no le he visto, el partido estaba medio acabado", aclaró el capitán de 'los hombres de negro'. Sadiel fue inmovilizado y salió en camilla al hospital de Basurto para que le hicieran pruebas. Los primeros diagnósticos alarmaron porque el jugador no sentía la parte derecha del rostro, donde recibió el codazo.

La matinal, en lo demás, fue cómoda, con el afecto de Miribilla a un Katsikaris de regreso y el gobierno casi hasta abusivo de los 40 minutos. Hay una diferencia abismal ahora mismo entre este Murcia y el Bilbao, empezando porque uno tiene dos grandes bases que manejan los tiempos, dividen, generan y tienen a su alrededor piezas móviles. En los vizcaínos sus cuartos impares no tienen explicación, salieron a ver qué pasa y los visitantes a comerse el partido con garras y fauces. Su muñeca está aletargada y sólo Bamforth aportó puntos ante un enemigo con mucho ritmo, que apenas agotaba diez segundos para atacar el aro. "Estoy enfadado", apuntó lacónico Duran, que no encontraba explicación a lo sucedido.

Fue un encuentro de contrastes. El UCAM sabía que el filón lo tenía por fuera (abrió el fuego con cinco triples, fallados dicho sea de paso) y el Bilbao lo veía en la pintura, aunque de inicio extravió demasiados balones (seis en el primer cuarto). Cada vez que ponía Katsikaris a Campazzo en pista, Duran reaccionaba con Borg, no quería colocar en esa tesitura a Salgado. El sueco es un espectro ahora mismo; ya es evidente que no se trata de un base, perro ha perdido confianza en todo lo que hace, hasta en sus bandejas plenas de potencia de otros tiempos. Pero curiosamente al principio cuando mejor funcionó el Murcia fue con Llompart y el resto de suplentes (23 puntos de los 37 al descanso llegaron de la rotación). Al Bilbao le faltaba fluidez en ataque, todos estaban estáticos y el balón no circulaba con la ortodoxia precisa. En el tramo intermedio del segundo acto, la contienda se embarró con una antideportiva a Eric por saltar y bajar los brazos de forma contundente ante Soko, y más tarde se pitaron sendas técnicas a Rojas y Mumbrú por poner el teatrillo en el parque simulando faltas. El letargo local lo zaranderó Nikolic con un matazo que dejó perplejos a todos. Era un dos más uno aunque no aprovechó el adicional. La máxima distancia del UCAM fue un 12-20. El base dividía y encontraba a un cuatro como Antelo produciendo; el A, B y C del baloncesto.

La segunda parte no varió mucho el discurso. Soko, que llevaba sin jugar desde diciembre por lesión, ofreció mucho físico al UCAM. Todos aportan, es un equipo que sin Europa tiene focos ofensivos por todas partes. Antelo abrió camino, Radovic hizo un trabajo de hormiga, Baron fue dañino en momento puntuales y sale Clark, que está al fondo del banquillo, y deja tiros que castigaron sobremanera la moral cogida con pinzas. Campazzo tomó las riendas en el momento preciso y estiró la distancia hasta los 19 (44-63, a falta de 11:12 para acabar). Eric, que es un astronauta pero sus manos son muy blandas, tuvo dos 'alley oops' extraviados, uno para ponerse a dos puntos y otro, a cinco. Hubo pena posterior en la vuelta de los visitantes. Pero se pararon los pimentoneros, empezaron a mirar el marcador y no usaron las faltas de forma inteligente. Más con corazón que cabeza, el Bilbao se situó a seis (66-72) con un cinco atípico y Lapornik en la marca sobre Campazzo, pero tiró por la borda el esfuerzo una vez más. Ni revancha ni leches, el Murcia cree en crecer hasta el playoff y el Bilbao no.

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