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Obradovic: carácter de acero, admirado y querido por todos

FENERBAHÇE | EL ENTRENADOR

Obradovic: carácter de acero, admirado y querido por todos

Obradovic: carácter de acero, admirado y querido por todos

Estudioso del juego hasta el más mínimo detalle, acumula 16 Final Fours con seis equipos distintos. El rey de Europa quiere coronarse de nuevo en Estambul.

¡Qué decir del técnico más laureado de la historia del Viejo Continente! Zeljko Obradovic, una personalidad de plomo y un carácter de acero. Sólo así se puede explicar que esta de Estambul sea su decimosexta Final Four al frente de seis equipos distintos (tres consecutivas con el Fenerbahçe), haya levantado hasta la fecha ocho títulos de la Euroliga… y solo con 57 años. Su vida da para escribir un libro (o varios), contar mil anécdotas… e incluso una película. Perdió a su padre, quien como suele recordar, fue “la persona más importante” de su vida. “Me enseñó todo y me dijo que respetara a todo el mundo”, recuerda

Antes de empezar su carrera como entrenador en el Partizán de la hoy capital serbia, fue jugador del mismo club. Precisamente, en sus últimos compases ya compaginaba ala función de base con la de preparador de la cantera. Al concluir la temporada 1990-91 colgó las botas, para tomar ipso facto las riendas como técnico del primer equipo. “No dormí durante dos meses. Tenía un cuaderno donde escribía los sistemas. Tenía que tener respuestas para todo. En el momento en que no tienes una respuesta estás acabado como entrenador”. La filosofía Zeljko.

Se puede decir que hay dos figuras que han marcado su vida deportiva: Dragan Kikanovic y Dusan Ivkovic. El primero fue su ídolo de niño y la razón por la que se enamoró del baloncesto. Con el segundo mantiene una amistad que “perdurará para siempre” gracias a las intensas charlas compartidas y siempre regadas con un buen vino. Es más Ivkovic, le esperaba para que se uniese a la concentración de la selección yugoslava para el Eurobasket del 91, pero Zeljko había decidido dar el salto a los banquillos. Antes de comenzar a labrarse su leyenda, conviene recordar que pasó hasta en en dos ocasiones por la cárcel. Además de cumplir condena por un fatal atropello que acabó con la vida de una mujer viandante (“aprendí mucho de aquello, los hombres aprenden de los buenos y los malos incidentes”), ciertos problemas con las autoridades militares le ocasionaron otro arresto. Su fuerte carácter le ayudó a superar semejante trago para volver a las canchas al año siguiente (en 1990).Pese a ello, los fantasmas del pasado estuvieron cerca de aparecérsele durante su paso por España. Un accidente de tráfico casi acaba con su vida: “Pensé que había muerto y que por un momento había resucitado del mundo de los muertos. Entonces comprendí lo importante que es la vida”. Espeluznante testimonio.

Por entonces ya llevábamos tiempo conviviendo una de las guerras más atroces del último siglo. La de los Balcanes marcó a toda una generación. Los diversos conflictos, que acontecieron entre 1991 y 1999, los vivió tanto desde la primera línea como fuera de ella. “Esa guerra fue una desgracia. Cuando los bombardeos de la OTAN (en 1999) estaba en Treviso y podía ver a los aviones despegando para bombardear mi país natal. No hay justicia cuando algunas naciones son las que juegan el papel de sheriffs”, comenta sobre uno de los incidentes más oscuros en la historia de la humanidad.

Pocos viven con tanta pasión este deporte como el serbio. Entrega su alma en cada partido y cada entrenamiento por el equipo, el mismo sacrificio que exige a sus jugadores. Trabajar para él requiere una concentración e intensidad muy elevadas. Aunque haya templado algo el carácter con el paso de los años, con Zeljko al mando no te puedes tomar ni un respiro. Pero tras una meticulosidad enfermiza, se esconde un tipo jocoso y bromista. Querido (y admirado, mucho). Cada vez que regresa a Madrid, el Palacio le brinda una calurosa ovación. No digamos ya su actual afición. La gente del Fenerbahçe le idolatra. La tienda del Ülker Arena está abarrotado de camisetas y demás parafernalia con el rostro y el nombre del serbio. Cuesta imaginarse la que pueden montar como consiga ganar este fin de semana la primera Copa de Europa de la historia para el baloncesto turco. Está a dos partidos de agrandar su leyenda.

Así es el rey de la Euroliga, un verdadero fenómeno. Quien esto escribe nunca olvidará cuando hace ya unos años, durante un clínic de entrenadores, se dirigió a los ponientes agarrándome por la camiseta a la vez que afirmaba: “Suponiendo que este jugador tiene calidad […] Yo en mi equipo cuento con Mike Batiste, Tomasevic…”. Fue duro. Tras apenas media hora bajo sus órdenes sudamos y sudamos. Pero visto con la perspectiva que da el paso del tiempo, mereció la pena. Inolvidable experiencia.

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